"Mi vida por el Chino", gritó a voz en cuello Pepejuán Rosales, dirigente del comité distrital de Sí Cumple de La Victoria. Acto seguido, prendió un fósforo y lo echó sobre su cuerpo, al que previamente había rociado con gasolina. Los mismos pasos siguieron otros militantes del partido, ante las conmovedoras miradas de sus máximos líderes.
"Éste es para nosotros el más duro sacrificio", dijo Jorge Trelles, "ver cómo se consumen y mueren dolorosamente aquellos que simplemente soñaban con un futuro mejor para nuestro país. Y el responsable de estas muertes tiene un nombre: Alejandro Toledo, quien tendrá que responder ante la justicia por estos crímenes." Mientras esto decía Trelles, uno por uno, representantes de los diversos comités distritales de Lima se iban prendiendo fuego. Algunos que se mostraban muy dubitativos fueron "asistidos" personalmente por la Dra. María Luisa Cuculiza.
La noticia de la detención de Fujimori en Chile fue recibida con sorpresa e incredulidad por los fujimoristas: no podían creer que su "presidente" hubiese dado un paso en falso. "¡De ninguna manera!", intentaba consolarlos el vocero fujimorista Carlos Raffo. "Todo ha sido fríamente calculado, créanme; esto es una situación transitoria..." Y le creyeron, porque el Chino es perfecto. Pero aún así no podían soportar el desgarrador dolor que significaba imaginarse a su líder en prisión. "¡Pobre, señor presidente!¡Cuánto sufrirá al estar en una lóbrega, estrecha e incómoda celda!", exclamaba una vecina de Breña. Muchos sufrieron desmayos y hubo que pedir asistencia médica. "¡Chino o muerte!" empezó a gritar Martha Chávez, y todos empezaron a corear el nuevo lema.
Al día siguiente, ante la Embajada de Chile se concentraron decenas de fujimoristas, varios de los cuales, como ya se mencionó, se inmolaron con el propósito de obtener la libertad de su líder. "Y continuaremos. Y si es necesario que todos los fujimoristas del país se inmolen, así se hará", repuso Carmen Lozada de Gamboa. "Y ustedes, ¿por qué no lo hacen?", preguntaron algunos periodistas. "Porque nosotros somos los guías del movimiento. Con Fujimori lejos y sin nosotros, la alianza sería presa del caos y nuestros enemigos se aprovecharían de ello". Más claro, ni el agua.