CHILE OFRECE CANJE AL PERÚ: FUJIMORI POR FRONTERA MARÍTIMA, GAS DE CAMISEA Y CASO LUCCHETTI
Hasta que se le borró la sonrisa
Canciller Ignacio Johnny Walker hizo llegar oferta formal a la Cancillería peruana.
No dan puntada sin nudo. Lo tuvieron todo planeado desde que Fujimori negoció con el gobierno de Chile su viaje a ese país. Así es: el viaje de Fujimori al país vecino no fue un error suyo, ya que todo había estado conversado con las autoridades chilenas. Si bien Chile confiaba en su poder bélico y económico para pretender imponer sus caprichos al Perú, el prófugo les brindó la oportunidad servida en bandeja.
Según fuentes de los servicios de Inteligencia de Argentina (los del Perú hace tiempo que no funcionan), la estrategia de Fujimori era instalarse en Chile para, desde este país seguir su campaña electoral. Confiaba en el presuntamente extendido sentimiento antiperuano reinante en Chile, especialmente en las Fuerzas Armadas: nadie estaría dispuesto a hacerle un favor al Perú. A través del empresario Andróidico Luksic estableció el contacto con círculos gubernamentales; durante las negociaciones, Fujimori solicitó de Chile un acto de reciprocidad: que recuerden todo lo que había hecho por ellos, cómo les había abierto las puertas a los capitales chilenos, que ahora había empresas chilenas por todas partes del Perú, e incluso hasta en sectores, como el energético, que normalmente son considerados estratégicos.
Pero el prófugo no se limitó a apelar al pasado. Ofreció a Chile, a cambio de su respaldo, otras concesiones cuando llegase nuevamente a la presidencia: concesiones de puertos, gas de Camisea, y arreglo de la frontera marítima de acuerdo con los términos de Chile.
Después de estudiar la oferta, de discutirla con su gabinete y consultarle a los militares, el presidente Ricardo Lagos dio su visto bueno al viaje de Fujimori.
El tiro por la culata
En realidad, los servicios de inteligencia chilenos consideraban que un Fujimori sin Montesinos no tendría margen alguno de maniobra para imponer a la población peruana decisiones tan impopulares. Concluyeron que un Fujimori presidente no les sería de mayor utilidad. De tal manera que habría que convertir al prófugo en un instrumento que pudiera servir a sus intereses. Decidieron, pues, hacerle creer que podría venir a Chile sin problemas. Y luego de cuidar las apariencias dejándolo entrar e instalarse en un hotel, lo arrestarían para ofrecerlo en canje al Perú.
Detención
Por esa misma razón, los chilenos se propusieron salvaguardar la seguridad y la integridad física de Fujimori. En principio, no lo enviaron a la prisión central de Santiago debido a una reciente mala experiencia. Miembros de la peligrosa banda "Los Talcahuaninos", que purgan prisión en ese centro penitenciario, estuvieron a punto, hace unas pocas semanas, de violar a un ciudadano japonés encerrado por fraude, aduciendo que "hace tiempo que no probamos un rico sushi". Escogieron la Escuela de Investigaciones no solamente por cuestiones de seguridad. Según algunas fuentes, Fujimori fue presentado en clase como ejemplo de que "es posible agarrar de idiotas a delincuentes que se creen muy astutos". En la Escuela de Gendarmería, por su parte, también se utilizaría a Fujimori en algunas clases.
Reacción peruana
El gobierno peruano aún no tendría una posición oficial sobre el asunto, y no se habrían dado instrucciones oficiales a la delegación de alto nivel que viajó a Santiago. Y es que al interior del Ejecutivo habría opiniones contrapuestas al respecto. PPK habría dicho que se trata de una propuesta razonable, mientras que el vicepresidente David Waisman habría expresado su más rotundo rechazo. Se supo también que, a través de su abogado peruano, Fujimori habría ofrecido acogerse a la colaboración eficaz.
Mayores inquietudes se observaron en el congresista Gustavo Pacheco, quien ya está con las maletas listas, a la espera de que lo incluyan en la comisión presidida por el procurador Antonio Maldonado. "Este asunto es competencia de la Cancillería y, por lo tanto, yo, en mi calidad de Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, debo estar presente y aportar todos mis conocimientos al respecto". Pacheco también se ofreció a colaborar ad honorem en la elaboración del cuaderno de extradición. "Por lo pronto, ya he comprado, con mi propio peculio, un lote de cuadernos loro".