Desde La Habana, el lider nacionalista Ollanta Humala salió al frente de las críticas hechas por su reciente y sorpresivo viaje a Cuba, aclarando que lo hizo para salvaguardar su integridad física, dado que se había tramado un complot contra su persona.
"Aunque la ecografía determinó que mi problema eran los cálculos en la vesícula, los médicos plantearon que era necesario efectuarme una lobotomía". Según Humala, los galenos sostenían que el problema era mental, que el mal humor y los pensamientos negativos le traerían futuras complicaciones al hígado y el sistema digestivo. "Decían que lo harían como medida de profilaxis, que había una zona en el cerebro donde se localizaban los pensamientos negativos y que extirpándola me sentiría más tranquilo y relajado". El ex candidato afirmó que el cuerpo médico en pleno se reunió para intentar convencerlo y que incluso fue rodeado por personal paramédico que le cerró el camino a la puerta de salida. "Por fortuna, mi señora alcanzó a llamar por celular a un destacamento de reservistas para que me ayudaran a escapar de la clínica. Y por esa razón, al ver en peligro mi integridad física, resolví trasladarme a Panamá para de ahí dirigirme a Cuba".
Sin embargo, el cuerpo médico de la Clínica Ricardo Palma, en un comunicado emitido pocas horas después de la denuncia de Humala, desmintió las aseveraciones del líder nacionalista. Los galenos afirman que se le practicaron los exámenes correspondients y se determinó su internamiento. Los problemas empezaron cuando se le hizo saber las tarifas de la operación y la hospitalización. Humala pidió un "periodo de gracia" para el pago ("La próxima semana voy a recibir un giro") y ofreció dejar, literalmente, en prenda los carísimos modelos de Sitka Semsh recientemente adquiridos por Nadine para asistir a la asunción de mando de Evo Morales en Bolivia.